Cuando ya empezaban a notarse algunas señales de ansiedad entre los dirigentes sindicales, el anuncio que concretará hoy el Gobierno sobre el aumento de un 20 por ciento del piso a partir del cual empieza a regir el impuesto a las Ganancias para los asalariados implica una primera satisfacción a las reivindicaciones planteadas formalmente por la CGT oficialista hace algunas semanas, primero a la presidenta Cristina Kirchner, y luego al jefe de Gabinete, Sergio Massa.
Por ahora, se trata sólo de una satisfacción muy parcial. El índice elegido de elevación del mínimo no imponible no alcanza la expectativa de varios de los dirigentes cegetistas, quienes esperaban uno más cercano al 25 por ciento que representa el aumento promedio de salarios pactado este año.
Además, el Gobierno desechó la revisión o eliminación de la "tablita" impuesta en su momento por el ministro de Economía de Fernando de la Rúa, José Luis Machinea, que a través de la reducción progresiva de deducciones genera impactos fuertes del impuesto a las Ganancias sobre los salarios medios-altos.
A partir de estos dos elementos, es difícil que la decisión que se anunciará hoy evite en un futuro más o menos inmediato los conflictos que plantearon en los últimos meses distintos gremios cuyos afiliados sufren de manera más ostensible el recorte de sus ingresos que resulta de la aplicación del polémico impuesto.
Los dirigentes cegetistas esperan ahora que el Gobierno defina rápidamente una actualización de las asignaciones familiares.
También pedida con énfasis por Hugo Moyano y sus compañeros de consejo directivo, esa actualización debería servir para relativizar la sensación de dilución de los aumentos salariales negociados en la ronda de paritarias que tienen los asalariados de muchas ramas de actividad.
Es un dato a partir del cual la CGT definiría si pide o no la reapertura de paritarias.
Sobre todo porque la CGT oficialista compite con la apuesta por más de la otra CGT, la de Luis Barrionuevo.
Liberada de compromisos oficialistas, esa CGT ya pidió nuevas paritarias y, además, presentó un proyecto legislativo para reducir del 21 al 7 por ciento la aplicación del IVA en los productos de primera necesidad.